Por Ernesto Reséndiz Oikion: Mientras el ataúd de Carlos salía de Bellas Artes, gritamos “¡Es un honor estar con Monsiváis!”, coreamos el ¡Gooooya! de nuestra UNAM, y cantamos el himno nacional. Cuando el féretro fue colocado en la carroza fúnebre, ésta arrancó rápidamente con Omar y Elena Poniatowska en su interior. La caravana a toda velocidad impidió que el adiós a Monsi se convirtiera en un mitin político. La vida privada de Monsi no nos interesa en lo absoluto. Pero hoy es fundamental que los ciudadanos sepan que Monsiváis era homosexual. Porque de lo contrario no se entiende la lucha que Monsi emprendió por los derechos sexuales y reproductivos.





