Discriminación: definición y consecuencias
Maggie Fernández
lajanis@frecuenciaalterna.com

La preservación de las culturas tradicionales no siempre es el objetivo más deseable, y para minimizar la dureza del cambio inevitable, es preciso ver con claridad las condiciones cambiantes y transformar nuestras vidas y nuestras instituciones sociales de acuerdo con ello.
Fritjof Capra, El punto crucial
Actualmente se habla de una sociedad más abierta, tolerante e incluyente, sin embargo sigue existiendo un rechazo y exclusión hacia grupos de personas por motivos de raza, condición social, género, orientación sexual, lengua, edad, creencia, opinión política o cualquier otro rasgo considerado diferente. Todas estas actitudes basadas en el desprecio y desvalorización son parte de la discriminación, pues privan de los mismos derechos que disfrutan otros grupos sociales.
De acuerdo a los términos de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, por discriminación se entiende como “toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas”.
La discriminación consiste en actitudes y prácticas de desprecio hacia alguien por su pertenencia a un grupo al que le ha sido asignado un estigma social. Esas actitudes y prácticas se hayan enraizadas en discursos sociales y prejuicios que la legitiman, las reproducen e incluso las concretan en normas e instituciones de carácter discriminatorio. Este mecanismo es el que conduce a la exclusión, la cual alimenta la desigualdad, la fragmentación social y el abuso de poder.
Y no sólo eso, pues de acuerdo a Abán, el autor de Homofobia: apuntes de su historia y realidad actual, la importancia de la discriminación radica en la profundidad de sus efectos, ya que los costos de la discriminación son enormes, variados y los pagan no sólo los propios grupos estigmatizados, sino la sociedad entera.
Estos costos incluyen:
1. La conculcación de derechos y libertades fundamentales y la negación práctica de oportunidades de desarrollo de las personas que son objeto de discriminación.
2. La reproducción de la desigualdad.
3. Las pérdidas económicas producto del desaprovechamiento de los recursos y capacidades de las personas y grupos discriminados.
4. Una creciente conflictividad y fragmentación sociales.
5. La degradación misma de la democracia.
6. Esto último porque la calidad de la vida democrática de una nación depende crucialmente de las oportunidades efectivas de desarrollo que ofrezca para todos los que en ella coexisten.
Sin embargo aunque se sabe sobre estos costos, es increíble que hoy en día en México se siga hablando de una sociedad prejuiciosa que imposibilita el crecimiento y desarrollo de la misma, impidiendo la construcción de una ciudadanía plena, basada en la solidaridad y la convivencia respetuosa.
No hay que olvidar que cada uno de nosotros somos parte de la sociedad. Recapacitemos y comencemos a actuar, pues si comenzamos ahora, en un futuro lograremos grandes cambios.


