La migración de mexicanos a E.U.A. y las leyes de control de inmigración
Maggy Fernández (24/mayo/2010)
lajanis@frecuenciaalterna.com
A lo largo de la historia, Estados Unidos ha creado diferentes leyes de inmigración como la de 1952, más conocida como la Ley McCarren-Walter, la cual ha sufrido varias enmiendas importantes. Las modificaciones se han hecho en 1965, 1976 y 1980 y la última de ellas, la Ley de Reforma y Control de Inmigración, aprobada por el congreso y el presidente Ronald Regan el 6 de noviembre de 1986.
En Diciembre de 2005 se decretó otra ley que también generó controversia la H.R. 4437, pues en una de sus enmiendas aprobó la construcción de una cerca de acero reforzado, rematada con “púas cortantes” en la frontera entre México y E.U, con la finalidad de detener el acceso a los indocumentados.
El término indocumentado se utiliza para referirse a cualquier extranjero de Estados Unidos que, en un momento dado, esté sujeto a deportación por violar el derecho migratorio de ese país. En el pasado a esas personas se les llamó “espaldas mojadas” porque cruzaban el río Bravo sin permiso de las autoridades migratorias estadounidenses; otro término que se ha usado es el de “alambrista” que también se acuñó para tomar en cuenta aquellas personas que cruzaban por el lado occidental de la frontera mexicano-norteamericana, en donde ciertas partes la línea divisoria están marcadas por una cerca de alambre.
Cabe señalar que el termino “espalda mojada” fue utilizado comúnmente para nombrar a mexicanos a partir de los años en que Estados Unidos participó en la Primera Guerra Mundial. En esos años hubo escasez de mano de obra para faenas agrícolas y el mantenimiento del ferrocarril. Ello atrajo a gran número de mexicanos que ingresaron cruzando el río Bravo obviamente sin documentos, pero no fue legislado como delito hasta 1929.
En junio de 1954, se inició una campaña coordinada por Joseph Swing, recién nombrado comisionado de inmigración y ex general del ejército norteamericano para expulsar en masa a los indocumentados. La campaña como “operación espalda mojada” logró devolver a muchos indocumentados. Y para 1960, hubo 70 mil 684 extranjeros indocumentados que fueron detenidos por el Servicio de Inmigración y Naturalización (NIS), de los cuales 29 mil 817 fueron mexicanos; llegando a un millón 266 mil 999 en 1985.
Ahora en Arizona surge la Ley SB 1070 aprobada por la gobernadora Jane K. Brewer que permitirá a la policía de ese estado detener a cualquier persona que le resulte sospechosa y a la que se le fincarán responsabilidades delictivas si no comprueba su estancia legal en Estados Unidos. Sin duda alguna es una ley discriminadora, racista y humillante, pero ¿Por qué los mexicanos siguen cruzando la frontera ilegalmente?
Pues como menciona Eugenia Padua: “A pesar de ser evidente el crecimiento económico de México este no es suficiente, debido a que la distribución de la riqueza no ha sido equitativa, y por lo contario se ha agudizado la polarización entre la pobreza y la riqueza”. Sin duda alguna es un factor que empuja a los habitantes de este país a buscar mejores oportunidades, pero no dejemos de lado al desempleo, los bajos salarios, la corrupción, los asaltos, la impunidad. Cuando los mexicanos aprendamos a apoyarnos y a organizarnos para emprender grandes retos quizá podríamos pensar en un cambio de ideología y sistema porque prevalece esa particularidad del mexicano de siempre “chingar” al otro.
En realidad todo va más allá de si se vulneran o no los derechos de un ser humano, (no por eso digo que sean menos importantes), pues si no viviéramos en un país y en un mundo lleno de desigualdad, consumismo, avaricia e ignorancia las cosas funcionarían de una manera distinta.
Es evidente el aguante de los mexicanos, o ¿será la gran necesidad de llevar un poco de pan a sus mujeres e hijos?
Los mexicanos no debemos acostumbrarnos a estar sumergidos en la pobreza y en la necesidad de viajar a un país que ofrece las comodidades o un estilo de vida que parece el “adecuado”. Pero más aún hay que dejar de pensar que las soluciones están en un país ajeno al nuestro. Un país que crea leyes que humillan, denigran, relegan y menosprecian a otro ser humano, por el simple hecho de sentirse invadidos por una población que está pasando a ser una gran mayoría; que habla y se hace escuchar; que exige los mismos derechos bien merecidos cómo cualquier otro trabajador, como cualquier otro habitante del mismo país, llámese latino, legal o ilegal.


