Respeto y discriminación en la Ciudad de México
Ilán Goldfeder (04/agosto/2010)
ilan@frecuenciaalterna.com
Recientemente tuve la oportunidad de pasar unos días en París, Francia y hace poco menos de un año estuve en Barcelona, España, por motivos escolares. En ambas ocasiones estuve cerca del área gay de la ciudad correspondiente, Le Marais en aquella y L’Exaimple en esta. Yo esperaba ver las diferencias con la Zona Rosa y, en general, con la ciudad de México.
Vaya sorpresa que me llevé. En realidad fueron varias las sorpresas. En principio, lo que parece una segregación racial tácita (donde por raza entiendo conjuntos de características físicas y culturales que te colocan en un grupo arbitrario sin mayor componente genética). Blancos con blancos, orientales con orientales, latinos con latinos, árabes con árabes y negros con negros. Vi pocas parejas interraciales, algo para mí bastante sorprendente, considerando la alegre y despreocupada mezcla a la que estamos acostumbrados en México. En algunas sociedades europeas (como la francesa y la española) se jactan de amplias miras y gran respeto a las diferencias raciales. En México ejercemos una discriminación tal vez más notoria y en gran medida basada en la blanquitud de uno (yo soy blanco y los que son más morenos que yo son morenos). Personalmente, no me veo en una sociedad con esa rigidez.
El segundo aspecto fue con relación a la preferencia/orientación sexual y las parejas del mismo sexo. Puedo afirmar que, por lo menos en París y en Barcelona, la aceptación, desde el ámbito familiar y, en general, social, es mayor que en la ciudad de México. En pocas palabras, es más fácil desenvolverte si te gustan los hombres siendo hombre o las mujeres siendo mujer o ambos allá que acá. Sin embargo, se ven pocas parejas del mismo sexo en la calle, incluso en Le Marais o en L’Exaimple. Y se ven todavía menos expresiones afectivas en parejas en la calle y en lugares públicos. Situación que contrasta con la que vivimos en la ciudad de México.
Tanto Francia como España tienen leyes que protegen contra la discriminación y, en general, son culturas que tienen un amplio respeto hacia las diferencias sexuales, por no decir que ya las diferencias sexuales ya no son materia de discusión. Sin embargo, pese a lo mal que podamos estar, creo que en la ciudad de México vivimos y ejercemos una libertad envidiable, aún para las avanzadas sociedades europeas.
Pregunta obvia
Leí el viernes en Tuiter que en Argentina querían que se preguntara en el próximo censo de población la orientación sexual (sic) de cada habitante. La pregunta obvia es: ¿para qué? ¿Cuál es el objetivo de dicha pregunta? ¿Mostrar que porcentaje de la población argentina no es heterosexual y usarlo como argumento? Los Derechos no dependen de la cantidad de personas en un grupo particular de población, aún así cuando sólo haya una persona que pueda ejercer un derecho, el Estado debe garantizar que a dicha persona la posibilidad de ejercer todos sus derechos. Sea una persona no heterosexual o todas, todas deberían tener los mismos derechos. Ahora, ¿todos responderán con la verdad? ¿Es un intento de forzar a que algunos salgan de clóset con antelación? Asumir o no que uno es o no heterosexual es únicamente decisión de cada persona y hacer esta pregunta presuntamente podría violar los Derechos Humanos de los censados. Personalmente me parece una pregunta innecesaria y hasta peligrosa, por el uso que puede dársele.
Respuesta a un comentario
Con respecto a mi nota previa, comentaban en la página: ¿sexo con público o en público? Personalmente creo que son ambas, tanto con público como en público. Pero, reitero, todos los involucrados (participantes o espectadores) deben consentir su participación, el querer ser mirados y el mirar. En ningún momento se puede obligar a nadie a hacer algo que no quiere.
Pa’los que quieran seguirme más que de vez en vez por acá, mi tuiter es @ilanoXVI.


